Kulczewski y la Población Comunidad Keller. Contribución a la crítica de la economía política del espacio

Roberto Vargas Muñoz[1]

Al caminar por la avenida Manuel Montt tropezamos con bares, comercio gastronómico, universidades, y un largo etc. En la avenida donde fluyen al unísono una gran cantidad de vehículos y mercancías, se perfila la forma de una ciudad cuya racionalidad capitalista proyectada en el espacio ha llegado a su fin. Derivada de los contornos construidos por los estados de compromiso, Santiago de Chile, la ciudad de los proyectos industriales desarrollistas inconclusos o agotados, ha dado paso paulatinamente al capital desatado en el espacio. A finales de los años sesenta H. Lefebvre llamó a este fenómeno o momento histórico «zona crítica» o «sociedad urbana» indistintamente, para destacar los problemas intensificados y amplificados arrastrados por los estertores de la sociedad moderna. Estos rasgos contrarios y contradictorios que poco a poco han ido caracterizando la comuna de Providencia, solo aparentemente contrastan con algunas calles que parecieran escondidas entre toneladas de hormigón armado y centros para el comercio. 

Siguiendo nuestro recorrido, al enfilar hacia el Oeste por avenida Miguel Claro a la altura de avenida Alberto Decombe, esquivamos pasajes, altos edificios y casas residenciales rodeadas de muchos árboles; al adentrarnos en estos pasajes, ya no encontramos la historia urbana y arquitectónica reciente, más bien, se nos presenta a la vista un pequeño retazo de la primera mitad del siglo XX metropolitano chileno. A comienzos del siglo pasado, Providencia surgía como una comuna principalmente rural delimitando lo urbano hacia el oriente. El proceso de urbanización del sector[2] se vio acelerado por el hito que significó la inauguración en 1910 del Liceo José Victorino Lastarria, contexto que permitió no solo la subdivisión del territorio y la instalación de la luz eléctrica, sino que también el empedramiento de las calles.

Entre avenida Manuel Montt y Luis Barros Valdés asoma una singular calle que ha dado nombre a lo que hoy conocemos como Comunidad Población Keller. En el contexto de la aprobación de la Ley de Habitaciones Baratas (1925) para mejorar la calidad de vida de la clase “media” trabajadora (en lo que respecta a salubridad y densificación) se solicitó al arquitecto Luciano Kulczewski la creación de varios conjuntos habitacionales en Providencia,[3] entre otros, la Población Keller (1930). El arquitecto chileno de origen polaco, co-fundador y militante del Partido Socialista de Chile, diseñó las veintiocho casas y la calle que las articula, buscando plasmar una originalidad en cada una de ellas y a la vez en el conjunto total sin perder su intención ultima, a saber, mejorar la vivienda social y obrera.

Con este proyecto urbano Kulczewski inaugura una singular apropiación del modelo europeo de la ciudad-jardín puesto que el conjunto habitacional tiene como particularidad que la unidad de la fachada no opaca ni mucho menos diluye la diferencia. Todas las casas tienen características que las distinguen a las unas respecto de las otras sin perder el vínculo entre unidad y originalidad, entre diferencia y repetición, en palabras de Kulczewski, se trata de “hacer todas esas poblaciones con las casas distintas unas de otras, pero dentro de una semejanza común”.[4] Y, en efecto, al pasear por las dos cuadras que conforman la Comunidad observamos casas pareadas de uno y dos pisos unidas por una fachada o edificación continua construyendo una espacialidad unitaria y estructurante[5] sin caer en la uniformidad.  

Paradójicamente todos estos rasgos contrastan con el proyecto no ejecutado de Le Corbusier en la misma época (1925), el famoso y polémico Plan Voisin que buscaba no sólo transformar el centro de París acelerando los flujos de capital en el territorio, sino que, entre otros objetivos, proyectaba una completa homogeneización de las casas de los trabajadores que rodeaban la zona central.

Los estilos combinados de Kulczewski destacan en su trabajo. No obstante, su apuesta ecléctica no la subrayamos por ser una obra exclusiva en términos de construcción, ya que en los años veinte el manejo y control de diversos estilos formales constituye el Zeitgeist arquitectónico. Lo mencionamos porque el art deco, el art Nouveau, el neogótico y el neoclásico abundan en pequeños detalles en todas las casas construidas en ladrillo, mezclando tejas romanas en el techo, revestimiento de piedras en el exterior, mobiliario urbano (jarrones y faroles) y, en algunos casos, arcos con distintos centros geométricos. En las separaciones entre casas, pequeñas vigas con decorados neogóticos nos recuerdan el edificio de las gárgolas del barrio Lastarria hoy llamado Edificio Luciano K. Si bien la mayoría de las pequeñas vigas están deterioradas, aún es posible seguir las huellas del eclecticismo talladas en las conexiones exteriores. Las casas cuentan con un porche que conecta lo privado (lo interior)[6] con el patio y la salida a la calle, lo exterior, recordándonos, la figura del balcón y su proyección-función hacia lo público.

Kulczewski, sin reducir su evidente preocupación por la exacerbación del ornamento demuestra un especial interés por una vivienda funcional (mejorar el uso del espacio) pero sin limitar la calidad (ventilación y asoleamiento) para distintos sectores de la clase trabajadora de la época.

Lejos de justificar una posición romántica en lo que a urbanismo y arquitectura concierne, caracterizar a la Población Keller en el proceso de urbanización contemporáneo, reafirma nuestra posición inicial respecto de la irracionalidad espacial derivada de las lógicas de valorización. Conjuntos como estos hoy están atravesados por fuertes dinámicas de gentrificación y al mismo tiempo, por ser perfectos artefactos de museo, es decir, piezas funcionales a políticas mediáticas de diversificación espacial, pero no por su uso (¡utilidad!), más bien, por el acceso mediante la absoluta y arbitraria mercantilización de la vivienda. Es decir, no son un espacio de multiplicidad frente a la homogenización formal del mercado, más bien, son un diferencial más en la ya diferencial espacialización del capital, trazado por los principios de individuación del consumo dirigido.


[1] Instituto de Filosofía Juvenal Dho, Universidad Católica Silva Henríquez, Chile. Esta columna de opinión forma parte del proyecto Fondecyt de Iniciación N° 11230188, titulado “Crítica inmanente y totalidad social: Hacia una crítica de la economía política del espacio-tiempo moderno en el Marx tardío”, financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo de Chile (ANID).

[2] Ver Consejo de Monumentos Nacionales: 

https://www.monumentos.gob.cl/monumentos/zonas-tipicas/calle-keller-sector-comprendido-calles-avenida-manuel-montt-luis-barros

[3] La Población Cooperativa Arturo Prat de Empleados Emilio Delporte en 1929, un par de años después la Población Caja Nacional de Ahorros entre 1930 y 1935. A la fecha el arquitecto ya había construido (1922-1924) el acceso al funicular, el casino Cumbre y la Casa de las Arañas. 

[4] Harris Diez, Ronald (2014). Luciano Kulczewski, arquitecto: Eclecticismo y procesos modernizadores en el Chile de la primera mitad del siglo XX. Tesis (Doctoral), E.T.S. Arquitectura (UPM). Archivo Digital UPM, p. 348.

[5] Ibid., p. 344.

[6] Kulczewski abandonó la idea de «casa-pabellón» con patio interior para la Población Keller, sin embargo, recupera la idea cuando construye el conjunto habitacional en avenida Emilio Delporte.

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